¡Graffiti es arte y riesgo, y también es de Berlín!
Más allá de las discusiones que han surgido alrededor del graffiti - ya que para muchos esta expresión artística urbana no es considerada un arte – lo que sí está bien claro, es que en Berlín el graffiti es una actividad ilícita que le cuesta a la ciudad más de 50 millones de euros cada año.
Pero a pesar de las represalias que se han tomado contra los graffiteros, el graffiti sigue siendo una actividad en expansión. El graffiti es tan parte de Berlín, que uno se puede acostumbrar a él al punto de dejar de tomarlo en cuenta. Estas marcas o dibujos -o manchas para otros- se dejan ver en las fachadas, esquinas y rincones de la ciudad: en los bancos, en los metro, en las paredes de las fachadas de los edificios, en los latones de basura. Cualquier superficie del paisaje urbano parece ser idónea para el graffiti. Aunque en su mayoría se trata de iniciales de algun grupo o pandilla, o bien de algun slogan-protesta contra el capitalismo; algunas veces las propuestas son estéticamente bien interesantes.
La historia de las tensiones entre Berlín y el graffiti tiene varias páginas. El Graffiti surge en Nueva York y llega a Europa y en este caso a Alemania en los 70, donde primeramente atrajo a unos pocos del Berlín occidental. Este escenario brindaba un gran contraste con el despintado gris, característico del otro lado del Muro. Pero el graffiti es ante todo, signo de libertad de expresión, bastante condenada en Berlín oriental.
Cuando en el Primer Congreso Internacional Anti-Graffiti del 2005, Klaus Wowereit, alcalde de Berlín, afirmaba que "el gaffiti era un acto de amenza al paisaje urbano", ese mismo año, se recrudecieron las medidas y las leyes relacionadas con el tema. Y mientras tanto, el Senado de Berlín donaba fondos para la Convención de Arte Graffiti “Backjumps”, evento que atrajo hacia la capital cosmopolita a graffiteros (aunque ellos prefieren que se les llame “escritores”, engl. writers) de todo el mundo.
Como resultado, luego del 2005 la ley se radicalizó aún más. Si vemos las cláusulas §303 y §304 del Código Penal: Cualquier graffiti que cambie en algo la fachada de una propiedad será penalizado, más allá de lo que declaren los propietarios (a diferencia de la ley anterior). La pena puede ascender a los dos años de privación de libertad, si se tratara de propiedades privadas; y hasta tres años, en caso del graffiti sobre propiedades públicas. Pero la realidad es otras, casi ningun graffitero cumple sentencia en prisión; sino que casi siempre es obligado a formar parte de equipos de limpieza de graffiti urbano y a indemnizar al propietario por los gastos causados.

Hablando de números, el graffiti es una actividad bastante cara. De los 200 a 500 millones de euros anuales (aprox.) que el gobierno invierte con el fin de borrar el graffiti de las suerficies urbanas, 50 millones son dedicados exclusivamente a Berlín. Karl Hennig, presidente de Nofitti, - la primera organización europea anti-graffiti, fundada en Berlín en 1994 - afirma que el graffiti está concentrado en barrios donde habitan gente joven, es decir Pankow, Prenzlauer Berg y Kreuzberg/Friedrichshain.
Hacer graffiti no es algo que uno haga en los ratos libres de manera relajada; su naturaleza es subversiva, el graffiti es un acto de rebeldía. Y al estar penalizado por la ley, envuelve riesgo y desata adrenalina. Según informes de la policía, se estiman entre unos 200 y 400 graffiteros fuertes en Berlín, que en su mayoría son miembros de alguna comunidad o grupo de graffiteros.
Dejemos a un lado las definiciones y disfrutemos del graffiti en vivo. ¿Dónde encontrar buena calidad de graffiti en Berlín? Les brindamos algunas direcciones o recorridos significativos:
En el barrio Prenzlauer Berg (antiguo Berlin-Este): andando por la Schliemannstraße (ver también el patio interior, en el Nr. 20) atravesamos el parque y seguimos hasta la Stargarderstraße. Luego doblamos a la derecha y entramos en la Duncker Straße y tenemos el Nr. 12 y Nr. 20 buenas muestras de graffiti berlinés. Seguimos y entramos a la izquierda en la Raumer Straße, especialmente en la plaza Helmholzplatz, y luego a la izquierda entramos en la Senefelder Staße. Cruzamos y doblamos a la derecha en la Hiddenseerstraße (Nr. 11), donde al otro lado de tenemos un parque. (Este recorrido fue parte de la exposición “Blickpunkt Fassade: Graffiti legal en Prenzlauer Berg, Pankow y Weissensee”, realizada por ProKultur en agosto de este.año)
Además, existe en Berlín un espacio público legal donde si lo deseas puedes dejar tu graffiti (sin temor a ser condenado): el Mauerparkt en Prenzlauer Berg, antiguamente parte del Muro de Berlín. La cuestión es, si hacer graffiti de este modo, aún tiene alguna gracia.
Más información sobre el graffiti:
Backjumps (Revista Internacional de Arte de la Calle)
Keywords: arte, Graffiti, paseos





























